
El vigente campeón del mundo, que el pasado año conquistó su primer triunfo en el trazado de Shanghai, consideró que había "retomado el control de la situación" porque su Desmosedici ha evolucionado.

El valenciano explicó que había dado "un paso adelante" en los entrenos oficiales con el motor ya que podía acelerar "muy bien". "También el chasis ha ido a mejor", comentó el piloto de Aprilia.

"Las dos sesiones de han ido bastante bien por tratarse del primer día, pero necesitamos mejorar todo el conjunto. Mi ritmo ha sido mejor esta tarde, pero no tanto como esperaba, así que tenemos que seguir trabajando", indicó el catalán.

"Creo que el gran problema es el tobillo derecho, en el que no tiene fractura porque le causa mucho dolor. No estoy seguro de que pueda estar listo a tiempo para la calificación", explicó el director médico del Mundial.
Su compañero Pol Espargaró, que logró la décima plaza, confesó estar "contento" por ir "encontrando soluciones" a los problemas que ha sufrido en las tres primeras carreras.