
El compañero de Alonso en la escudería Renault no ha conseguido ningún punto en el campeonato y sólo ha terminado dos de las seis carreras celebradas.
VMT -10:26:17 - 27/05/2008
El efecto Hamilton está resultando finalmente devastador para los novatos de la Fórmula 1. La irrupción estelar del inglés de McLaren a bordo de un coche supersónico el año pasado hizo pensar a muchos que todo el monte era orégano en cuestión de estrenos. Hamilton casi gana el Mundial 2007 y es líder vigente del campeonato 2008. Los cachorros de 2008 (Glock, Bourdais) sufren los rigores de lo desconocido, y en el caso de Nelsinho Piquet la presión se acentúa: compite en Renault, el equipo que fue doble campeón del mundo en 2005 y 2006.
Piquet ya no quiere ser Nelsinho. No quiere que rebajen su caché con un apelativo cariñoso, diminutivo, al más puro estilo brasileño. Ha pedido en Renault, en el ‘paddock’, en cualquier punto donde se reclama su presencia, que lo llamen Nelson, como su padre. Una leyenda del automovilismo brasileño.
Nelson Jr. cumplió el guión que se espera de un novato en sus primeras jornadas de trabajo con Renault. A pesar de que había sido probador el año anterior, su inexperiencia no pasó inadvertida para los integrantes del equipo, que tuvieron que guiarle en determinadas cuestiones de régimen interno. Problemas de coordinación con los ingenieros, cierta propensión a no entender los problemas del coche, etc.
Un chico callado
Su imagen de ‘bon vivant’, de estrella del celuloide, contrasta sin embargo con su comportamiento. Es un chico muy callado, que habla lo justo, y que intenta dar la clave en una sola expresión.
En Renault detectaron enseguida el paisaje que podía dibujar el sudamericano. Sería solvente en todos aquellos circuitos que ya ha visitado y sufriría en los que nunca ha competido. Su estreno en Australia confirmó las previsiones. Abandonó en una mala carrera.
En realidad, ha sido su sino. Se ha retirado en cuatro de las seis citas del calendario, Australia, Bahrein, Montmeló y Mónaco. En Malasia terminó undécimo y en Turquía, decimoquinto. Todos los puntos que ha sumado Renault (nueve, cifra que no invita a tirar cohetes) han corrido por cuenta de Alonso.
Los problemas de contenido del R28 han acentuado las diferencias. Mientras el asturiano es capaz de sacar rendimiento, exprimir algunas gotas del zumo y conducir coches que no carburan, Nelsinho se atasca en las confusiones propias de un debutante. El coche no va y el piloto sufre para entenderlo. "Lo normal", se escucha en Renault. "Lo que pasó con Hamilton el año pasado es antinatural", Michael Schumacher debutó en un Jordan y tardó muchos años en llegar a la cumbre. Alonso se estrenó en Minardi y más tarde dio el salto a Renault.
Ponerse las pilas
Nelsinho ya ha pasado una de sus primeras pruebas de carácter. Después de la carrera de Montmeló, la Prensa inglesa aireó un comentario de uno de los jefes del equipo. "Hay que ponerse las pilas", le dijeron a Nelson Jr. en un programa de radio interno del equipo que puede descargarse para el público en internet. Se dispararon los rumores, la especulación sobre su despido. Pero en Renault mantienen la calma. "No le van a echar", se asegura.
Flavio Briatore se ensañó el año pasado en las primeras carreras con el debutante Kovalainen. Este año no lo ha hecho con Nelsinho. Le manda mensajes. Después del abandono del brasileño en Mónaco (se salió de pista en la vuelta 47), el jefe de Renault habló a su manera. "Fue una oportunidad perdida. Es frustrante porque éramos competitivos. La carrera de Nelson fue decepcionante, pero Mónaco es un test difícil para un piloto debutante, un circuito poco usual", agregó, disculpando a su joven pupilo.
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