
La selección vuelve a encontrarse con una de las tres grandes favoritas a medalla en Pekín, subcampeona del mundo y campeona de Europa, que se ha convertido en la bestia negra del equipo liderado por Amaya Valdemoro.
VMT -13:39:52 - 19/08/2008
Cumplido el objetivo de los cuartos de final, el ansiado cruce estaba marcado en rojo en el calendario de la selección femenina, pero este martes España tendrá que jugarse el pase a semifinales contra uno de los rivales más temido y menos deseado: Rusia. La selección vuelve a encontrarse con una de las tres grandes favoritas a medalla en Pekín, subcampeona del mundo y campeona de Europa, que se ha convertido en la bestia negra del equipo liderado por Amaya Valdemoro, quien conoce bien a las ex soviéticas por su paso por el Samara y ya ha sufrido muchos sinsabores ante ellas.
Rusia fue quien impidió a España proclamarse campeona continental el pasado año (68-74), y también quien cortó sus posibilidades de entrar en la lucha por las medallas en el Mundial de 2006 (56-60). Contra las rusas, lideradas por los 2,02 metros de la intratable Stepanova, España se encuentra en inferioridad física y deberá sacar a relucir sus mejores armas. Aparte de su garra y corazón, la defensa y la batalla por el rebote se presumen claves para tener posibilidades ante esta poderosa selección, más fría y experimentada, que ha cerrado la primera fase olímpica con sólo una derrota, ante la campeona del mundo, Australia.
En el último Europeo, al igual que les ocurrió a Gasol y sus compañeros, la plata en la final contra Rusia le supo muy amarga a la selección femenina. De nada sirvieron los 26 puntos y ocho rebotes de Amaya, después de la increíble remontada española. Ahora afrontan las chicas de Evaristo Pérez una nueva revancha consciente de que sus opciones de éxito son escasas, aunque con cuatro medallas en los últimos Campeonatos de Europa y de menos a más en estos Juegos, las chicas ya no pueden ni quieren renunciar a nada.
La intención es salir a jugar de tú a tú a las rusas, a las que derrotaron el pasado mes en la preparación, nada menos que la final del Torneo de Moscú (70-93). Sin embargo, con el billete a unas semifinales en juego, el nuevo duelo contra Rusia, bronce en Atenas, debe ser otra historia. Para España sería una gesta dar la campanada.
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